El Manchester City gana dos Premier en tres años. Necesitaban un punto los de Pellegrini y terminaron por llevarse los tres en un encuentro cómodo y previsible que nada tuvo que ver con el devenir general de la competición.Pasaban las semanas y la Premier tomaba un claro color rojo Merseyside. Para el City, la Premier era uno de esos 'definitivamente quizás' que circulan por la vida como una duda eterna. En otros ámbitos, esas posibilidades tienden a solventarse en favor de las realidades más profundas; pero el fútbol es tan imprevisible que imposibilita cualquier pronóstico.
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